Me he encontrado con amistades que plantearon que la poesía y notas que hago no tienen nada de filosofía.
El escribir un poema o enfocar una nota con una opinión personal, ya es un inicio de filosofar. Sin necesidad de citar pensamientos o postulados de algún Filósofo en particular.
Einstein como científico era un creyente. Creía en el Dios de Baruch Spinoza: "Dios no es el creador del mundo, sino que el mundo es una parte de Dios".
EINSTEIN, CONVERSA CON CHAPLIN Y TAGORE.
Debe haber sido fabuloso los momentos en que Albert Einstein conversó con Tagore y Chaplin. De ninguna manera todo tipo de conocimiento, le fue ajeno a Einstein. Leía, ávidamente todo lo que estaba a su alcance. Y hasta se daba tiempo para asistir a espectar una película.
El fugaz diálogo que tuvo con Charles Chaplin se presta, a ser interpretado como una anécdota espontánea. Pero ambos fueron geniales
—Lucía como el típico alemán de los Alpes, en el mejor de los sentidos, jovial y amistoso. Y, a pesar de que su actitud era calmada y agradable, sentí que ocultaba un alto temperamento emocional, y que de esta fuente vino su extraordinaria energía intelectual— aseguró Chaplin, sobre su primer encuentro.
Esa noche, nos dejó una intercambio mágico y maravilloso en el que ambos demostraron su mutua admiración:
—Lo que más admiro de tu arte, es tu universalidad. Tú no dices una palabra, y sin embargo… el mundo te entiende— dijo Albert Einstein.
—Es cierto, pero ¡tu fama es aún mayor! El mundo te admira, aun cuando nadie te entiende— contestó Chaplin. BaltazarGracián plantea en su famosa obra EL CRITICÓN "Lo bueno si breve dos veces bueno".
El dálogo entre dos Premios Nobel. El filósofo y poeta Rabindranath Tagore Premio Nobel de Literatura en 1913 y el físico Albert Einstein quien por sus numerosas contribuciones a la física teórica, en 1921 obtuvo el Premio Nobel de Física y no por la Teoría de la Relatividad
La entrevista entre estas dos luminarias, tuvo lugar en la tarde del 14 de julio de 1930, en la residencia de Einstein en Kaputh, cerca de Berlin, y fue publicada en la revista “Modern Review”, Calcuta, 1931.
LA CONVERSACIÓN
E.-¿Cree usted en lo divino aislado del mundo?
T.-Aislado no. La infinita personalidad del Hombre incluye el Universo. No puede haber nada que no sea clasificado por la personalidad humana, lo cual prueba que la verdad del Universo es una verdad humana.
He elegido un hecho científico para explicarlo. La materia está compuesta por protones y electrones, con espacios entre sí, pero la materia parece sólida sin los enlaces interespaciales que unifican a los electrones y protones individuales. De igual modo, la humanidad está compuesta de individuos conectados por la relación humana, que confiere su unidad al mundo del hombre. Todo el universo está unido a nosotros, en tanto que individuos, de modo similar. Es un universo humano. (…)
E.-Existen dos concepciones distintas sobre la naturaleza del Universo:
1) El mundo como unidad dependiente de la humanidad, y
2) el mundo como realidad independiente del factor humano.
T.-Cuando nuestro universo está en armonía con el hombre eterno, lo conocemos como verdad, lo aprehendemos como belleza.
E.-Esta es una concepción del universo puramente humana.
T.-No puede haber otra. Este mundo es un mundo humano, y la visión científica es también la del hombre científico. Por lo tanto, el mundo separado de nosotros no existe; es un mundo relativo que depende, para su realidad, de nuestra conciencia. Hay cierta medida de razón y de gozo que le confiere certidumbre, la medida del Hombre Eterno cuyas experiencias están contenidas en nuestras experiencias.
E.-Esto es una concepción de entidad humana.
T.-Sí, una entidad eterna. Tenemos que aprehenderla a través de nuestras emociones y acciones. (…) La ciencia se ocupa de lo que no está restringido al individuo; es el mundo humano impersonal de verdades. La religión concibe esas verdades y las vincula a nuestras necesidades más íntimas, nuestra conciencia individual de la verdad cobra significación universal. La religión aplica valores a la verdad, y sabemos, conocemos la bondad de la verdad merced a nuestra armonía con ella.
E.-Entonces, la Verdad, o la Belleza, ¿no son independientes del hombre?
T.-No.
E.-Si no existiera el hombre, el Apolo de Belvedere ya no sería bello.
T.-No.
E.-Estoy de acuerdo con esta concepción de la Belleza, pero no con la de la Verdad.
T.-¿Por qué no? La Verdad se concibe a través del hombre.
E.-No puedo demostrar que mi concepción es correcta, pero es mi religión.
T.-La Belleza es el ideal de la perfecta armonía que existe en el Ser Universal; y la Verdad, la comprensión perfecta de la mente universal. Nosotros, en tanto que individuos, no accedemos a ella sino a través de nuestros propios errores y desatinos, a través de nuestras experiencias acumuladas, a través de nuestra conciencia iluminada; ¿cómo, si no, conoceríamos la verdad?
E.-No puedo demostrar que la verdad científica deba concebirse como verdad válida independientemente de la humanidad, pero lo creo firmemente. Creo, por ejemplo, que el teorema de Pitágoras en geometría afirma algo que es aproximadamente verdad, independientemente de la existencia del hombre. (…)
T.-La verdad, que es una con el Ser Universal, debe ser esencialmente humana, si no, aquello que los individuos conciban como verdad no puede llamarse verdad, al menos en el caso de la verdad denominada científica y a la que sólo puede accederse mediante un proceso de lógica, es decir, por medio de un órgano reflexivo que es exclusivamente humano. Según la filosofía hindú existe Bramma, la Verdad absoluta, que no puede concebirse por la mente individual aislada, ni descrita en palabras, y sólo es concebible mediante la absoluta integración del individuo en su infinitud. Pero es una verdad que no puede asumir la ciencia. La naturaleza de la verdad que estamos discutiendo es una apariencia –es decir, lo que aparece como Verdad a la mente humana y que, por tanto, es humano, se llama maya o ilusión.
E.-Luego, según su concepción, que es la concepción hindú, no es la ilusión del individuo, sino de toda la humanidad…
T.-En ciencia, aplicamos la disciplina para ir eliminando las limitaciones personales de nuestras mentes individuales y, de este modo, acceder a la comprensión de la Verdad que es la mente del Hombre Universal.
E.-El problema se plantea en si la Verdad es independiente de nuestra conciencia.
T.-Lo que llamamos verdad radica en la armonía racional entre los aspectos subjetivos y objetivos de la realidad, ambos pertenecientes al hombre supra-personal.
E.-Incluso en nuestra vida cotidiana, nos vemos impelidos a atribuir una realidad independiente del hombre a los objetos que utilizamos. Lo hacemos para relacionar las experiencias de nuestros sentidos de un modo razonable. Aunque, por ejemplo, no haya nadie en esta casa, la mesa sigue estando en su sitio.
T.-Sí, permanece fuera de la mente individual, pero no de la mente universal. La mesa que percibo es perceptible por el mismo tipo de conciencia que poseo.
E.-Nuestro punto de vista natural respecto a la existencia de la verdad al margen del factor humano, no puede explicarse ni demostrarse, pero es una creencia que todos tenemos, incluso los seres primitivos. Atribuimos a la verdad una objetividad sobrehumana, nos es indispensable esta realidad que es independiente de nuestra existencia, de nuestras experiencias y de nuestra mente, aunque no podamos decir qué significa.
T.-La ciencia ha demostrado que una mesa, en tanto que objeto sólido, es una apariencia y que, por lo tanto, lo que la mente humana percibe en forma de mesa no existiría si no existiera esta mente. Al mismo tiempo, hay que admitir que el hecho de que la realidad física última de la mesa no sea más que una multitud de centros individuales de fuerzas eléctricas en movimiento es potestad también de la mente humana.
En la aprehensión de la verdad existe un eterno conflicto entre la mente universal humana y la misma mente circunscrita al individuo. El perpetuo proceso de reconciliación lo llevan a cabo la ciencia, la filosofía y la ética. En cualquier caso, si hubiera alguna verdad totalmente desvinculada de la humanidad, para nosotros sería totalmente inexistente.
No es difícil imaginar una mente en la que la secuencia de las cosas no sucede en el espacio, sino sólo en el tiempo, como la secuencia de las notas musicales. Para tal mente, la concepción de la realidad es semejante a la realidad musical en la que la geometría pitagórica carece de sentido. Está la realidad del papel, infinitamente distinta a la realidad de la literatura. Para el tipo de mente identificada a la polilla, que devora este papel, la literatura no existe para nada; sin embargo, para la mente humana, la literatura tiene mucho mayor valor que el papel en sí. De igual manera, si hubiera alguna verdad sin relación sensorial o racional con la mente humana, seguiría siendo inexistente mientras sigamos siendo seres humanos.
E.-¡Entonces, yo soy más religioso que usted!
T.-Mi religión es la reconciliación del Hombre Suprapersonal, el espíritu humano Universal y mi propio ser individual.
E.-¿Cree usted en lo divino aislado del mundo?
T.-Aislado no. La infinita personalidad del Hombre incluye el Universo. No puede haber nada que no sea clasificado por la personalidad humana, lo cual prueba que la verdad del Universo es una verdad humana.
He elegido un hecho científico para explicarlo. La materia está compuesta por protones y electrones, con espacios entre sí, pero la materia parece sólida sin los enlaces interespaciales que unifican a los electrones y protones individuales. De igual modo, la humanidad está compuesta de individuos conectados por la relación humana, que confiere su unidad al mundo del hombre. Todo el universo está unido a nosotros, en tanto que individuos, de modo similar. Es un universo humano. (…)
E.-Existen dos concepciones distintas sobre la naturaleza del Universo:
1) El mundo como unidad dependiente de la humanidad, y
2) el mundo como realidad independiente del factor humano.
T.-Cuando nuestro universo está en armonía con el hombre eterno, lo conocemos como verdad, lo aprehendemos como belleza.
E.-Esta es una concepción del universo puramente humana.
T.-No puede haber otra. Este mundo es un mundo humano, y la visión científica es también la del hombre científico. Por lo tanto, el mundo separado de nosotros no existe; es un mundo relativo que depende, para su realidad, de nuestra conciencia. Hay cierta medida de razón y de gozo que le confiere certidumbre, la medida del Hombre Eterno cuyas experiencias están contenidas en nuestras experiencias.
E.-Esto es una concepción de entidad humana.
T.-Sí, una entidad eterna. Tenemos que aprehenderla a través de nuestras emociones y acciones. (…) La ciencia se ocupa de lo que no está restringido al individuo; es el mundo humano impersonal de verdades. La religión concibe esas verdades y las vincula a nuestras necesidades más íntimas, nuestra conciencia individual de la verdad cobra significación universal. La religión aplica valores a la verdad, y sabemos, conocemos la bondad de la verdad merced a nuestra armonía con ella.
E.-Entonces, la Verdad, o la Belleza, ¿no son independientes del hombre?
T.-No.
E.-Si no existiera el hombre, el Apolo de Belvedere ya no sería bello.
T.-No.
E.-Estoy de acuerdo con esta concepción de la Belleza, pero no con la de la Verdad.
T.-¿Por qué no? La Verdad se concibe a través del hombre.
E.-No puedo demostrar que mi concepción es correcta, pero es mi religión.
T.-La Belleza es el ideal de la perfecta armonía que existe en el Ser Universal; y la Verdad, la comprensión perfecta de la mente universal. Nosotros, en tanto que individuos, no accedemos a ella sino a través de nuestros propios errores y desatinos, a través de nuestras experiencias acumuladas, a través de nuestra conciencia iluminada; ¿cómo, si no, conoceríamos la verdad?
E.-No puedo demostrar que la verdad científica deba concebirse como verdad válida independientemente de la humanidad, pero lo creo firmemente. Creo, por ejemplo, que el teorema de Pitágoras en geometría afirma algo que es aproximadamente verdad, independientemente de la existencia del hombre. (…)
T.-La verdad, que es una con el Ser Universal, debe ser esencialmente humana, si no, aquello que los individuos conciban como verdad no puede llamarse verdad, al menos en el caso de la verdad denominada científica y a la que sólo puede accederse mediante un proceso de lógica, es decir, por medio de un órgano reflexivo que es exclusivamente humano. Según la filosofía hindú existe Bramma, la Verdad absoluta, que no puede concebirse por la mente individual aislada, ni descrita en palabras, y sólo es concebible mediante la absoluta integración del individuo en su infinitud. Pero es una verdad que no puede asumir la ciencia. La naturaleza de la verdad que estamos discutiendo es una apariencia –es decir, lo que aparece como Verdad a la mente humana y que, por tanto, es humano, se llama maya o ilusión.
E.-Luego, según su concepción, que es la concepción hindú, no es la ilusión del individuo, sino de toda la humanidad…
T.-En ciencia, aplicamos la disciplina para ir eliminando las limitaciones personales de nuestras mentes individuales y, de este modo, acceder a la comprensión de la Verdad que es la mente del Hombre Universal.
E.-El problema se plantea en si la Verdad es independiente de nuestra conciencia.
T.-Lo que llamamos verdad radica en la armonía racional entre los aspectos subjetivos y objetivos de la realidad, ambos pertenecientes al hombre supra-personal.
E.-Incluso en nuestra vida cotidiana, nos vemos impelidos a atribuir una realidad independiente del hombre a los objetos que utilizamos. Lo hacemos para relacionar las experiencias de nuestros sentidos de un modo razonable. Aunque, por ejemplo, no haya nadie en esta casa, la mesa sigue estando en su sitio.
T.-Sí, permanece fuera de la mente individual, pero no de la mente universal. La mesa que percibo es perceptible por el mismo tipo de conciencia que poseo.
E.-Nuestro punto de vista natural respecto a la existencia de la verdad al margen del factor humano, no puede explicarse ni demostrarse, pero es una creencia que todos tenemos, incluso los seres primitivos. Atribuimos a la verdad una objetividad sobrehumana, nos es indispensable esta realidad que es independiente de nuestra existencia, de nuestras experiencias y de nuestra mente, aunque no podamos decir qué significa.
T.-La ciencia ha demostrado que una mesa, en tanto que objeto sólido, es una apariencia y que, por lo tanto, lo que la mente humana percibe en forma de mesa no existiría si no existiera esta mente. Al mismo tiempo, hay que admitir que el hecho de que la realidad física última de la mesa no sea más que una multitud de centros individuales de fuerzas eléctricas en movimiento es potestad también de la mente humana.
En la aprehensión de la verdad existe un eterno conflicto entre la mente universal humana y la misma mente circunscrita al individuo. El perpetuo proceso de reconciliación lo llevan a cabo la ciencia, la filosofía y la ética. En cualquier caso, si hubiera alguna verdad totalmente desvinculada de la humanidad, para nosotros sería totalmente inexistente.
No es difícil imaginar una mente en la que la secuencia de las cosas no sucede en el espacio, sino sólo en el tiempo, como la secuencia de las notas musicales. Para tal mente, la concepción de la realidad es semejante a la realidad musical en la que la geometría pitagórica carece de sentido. Está la realidad del papel, infinitamente distinta a la realidad de la literatura. Para el tipo de mente identificada a la polilla, que devora este papel, la literatura no existe para nada; sin embargo, para la mente humana, la literatura tiene mucho mayor valor que el papel en sí. De igual manera, si hubiera alguna verdad sin relación sensorial o racional con la mente humana, seguiría siendo inexistente mientras sigamos siendo seres humanos.
E.-¡Entonces, yo soy más religioso que usted!
T.-Mi religión es la reconciliación del Hombre Suprapersonal, el espíritu humano Universal y mi propio ser individual.
El texto del diálogo entre Tagore y Einstein, es una transcripción de una publicación del notable Antonio García-Olivares Doctor en Ciencias Físicas por la UCM. Licenciado en CC Políticas y Sociología por la UNED. Científico titular en el Institut de Ciències del Mar del CSIC. Contacto: agolivares@[iniciales de mi Instituto].[iniciales de mi organización].
Textos esenciales para entender el mundo
Comentamos o recopilamos aquí las ideas y textos que consideramos esenciales para entender el mundo y para lograr una buena vida.
Los textos como las fotografías fueron re4cogidos del intgernet.
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